
Wilma Knoppersen es miembro de la junta directiva de la Fundación Octubre del 44 (Putten, Países Bajos). Sus dos abuelos, Heimen Knoppersen y Johan Wendt, fueron detenidos durante la redada de Putten los días 1 y 2 de octubre de 1944 y deportados el 14 de octubre de 1944 a Neuengamme, donde ambos fallecieron al año siguiente.
¿Cómo te enteraste de las historias de tus abuelos?
Mis padres me contaron cuando era pequeña la historia de mis dos abuelos, que murieron en el campo de concentración de Neuengamme tras la redada de Putten.
Nos contaron la historia a través de fotos y del monumento a la «Mujer de Putten».
¿Qué influencia tiene tu historia familiar en la persona que eres hoy?
Eché de menos a mis abuelos en mi vida, tanto como personas como abuelos. Debido a esta pérdida, me interesé por sus vidas antes de la redada en Putten y por lo que les sucedió después.
La pérdida de sus padres tuvo un gran impacto en la vida de mis padres. En nuestra familia se contaba y se hablaba mucho sobre la historia de mis dos abuelos.
De niña, aprendí lo que significaba para mis abuelas que sus seres queridos (mis abuelos) fueran asesinados por la violencia de la guerra.
Siento un gran respeto por cómo asumieron y cumplieron sus responsabilidades en sus familias y negocios después de la guerra.
¿Qué elementos de la historia y los valores de tu familia transmitirás a las siguientes generaciones?
Es importante conocer la historia familiar y la historia de tu localidad o ciudad. De la historia se pueden extraer lecciones. No hay una forma única de lidiar con el duelo por la guerra, es un tema muy personal. Es importante prestar atención a la injusticia y al modo en que se ejerce el poder.
¿Cómo llegaste a involucrarte en la Fundación Octubre del 44? ¿Qué significa para ti tu compromiso?
Como simpatizante de la fundación Octubre ’44, viajé a Neuengamme.
Esta visita me conmovió profundamente y hablé de ella con otras personas. Soy pedagoga y la junta directiva de la fundación me pidió que diseñara el programa educativo de la fundación.
Cada año organizamos un evento en el que contamos la historia del ataque de Putten a unos 350 niños y niñas de los últimos cursos de primaria.

